Alfredo
Leyva Almendros
Históricamente, se ha tachado a Boabdil de traidor y de haber vendido Granada sin luchar. Los vencedores pusieron en boca de su madre, como un epitafio, la manida frase: “lloras como un niño lo que no supiste defender como un hombre”. Yo lo entiendo como una prueba de sensatez y la única salida que le quedaba después de ver la sangría y devastación de Málaga. Lo entiendo como una prueba de amor.
A Boabdil
Quien
desprecia Granada
a
mí me desprecia,
ella
no puede defenderse.
Algunos
perdieron la vida por defenderla,
otros
por no perder la vida, la perdieron.
Otros
se ofrecieron al destierro
por
legársela a sus moradores.
No
hay mayor sacrificio que el amor.