In Memoriam
Carmen Aguer
Así se presentó la poeta Carmen Aguer en su libro “Por las Huellas del Maestro” , impreso en el mes de julio de 1999, y, así, con su fe inquebrantable, se presentaría ante Dios, el 12 de mayo de 2003.
Fue una persona importante en su Tierra, Argentina, primera Senadora Nacional por la provincia del Chaco en 1953, discípula de Eva Perón, y obtuvo muchos más títulos políticos y culturales. Escribió varios libros de poesía, concurrió en varios congresos literarios y obtuvo también varios premios. Practicó la docencia y fue nombrada “maestra emérita” por el Instituto de Enseñanza Superior Docente nº 35 de Echeverría. Perteneció a la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y al Sindicato Nacional de Escritores Españoles que la nombró, últimamente, Delegada General en Argentina. Colaboró con AIR desde su número “0”.
Que descanses en paz, María del Carmen de Aguer.
Nosotros, no te olvidaremos
A continuación: algunos de sus poemas que solía firmar simplemente : Carmen Aguer
Mi Barrio
Bajo este cielo en claridad bañado.
En este predio de verdor y encanto
está mi barrio al que bendigo y canto
como canta el zorzal enamorado.
De unos bosques magníficos, rodeado,
que protegen al trino con su manto
y a los nidos del frío y el quebranto
con su cálido poncho inigualado.
Tejados rojos. El hogar humeante.
Parques. Jardines. Vida palpitante.
Un mástil. La Bandera. Y una CRUZ.
La Escuela, con sus sueños - ¡luminosa!-
La VIRGEN de LORETO - ¡milagrosa!-
Y un nombre de poeta. ¡TODO ES LUZ!
Floreces en mil rosas
¡BARRIO mío!
Cuando muere la tarde
en el estío!!
alegría de la tierra
No te podré olvidar ciudad amada:
Jerusalén celeste... llama viva.
Corazón palpitante frente altiva
ya traspaso tu umbral, iluminada!
Tu puerta de San Esteban levantada
es la obra total definitiva
por los siglos de lucha ... lucha activa
de la mano del hombre lacerada.
Es el mensaje al mundo de los hijos
que en milenios lograron la conquista
d la tierra bendita prometida.
Son mensajes sagrados. Pétreos. Fijos.
Hazañas increíbles. Reconquista.
Abnegación sublime y bendecida.