Imposición de la Medalla de Oro de San Isidoro

a cinco miembros destacados del Sindicato Nacional de Escritores Españoles:

 

Fernando Penín López-Terradas: Delegado de Madrid del SNEE

Francisco Rafael Barrabino Palomo: de Málaga

José Luis Sánchez-Garrido: de Albolote, Granada

María Vega Rubio, de Málaga

Manoli Sánchez Segura, de Melilla.

 

En resumen, la imposición fue un éxito de gente y de ambiente, a pesar de que tuvo que empezar bastante más tarde por causas que no se pudieron prever. El encuentro estaba programado para las 20 horas del Día de San Isidoro: 26 de abril. Se beneficiaron del atraso, los que – y me lo habían anunciado – no podían presentarse antes de las 21 horas, por diferentes causas; ya que, de este modo,  participaron al acto entero.

 

Abrió la velada un concierto poético-musical (poesía, flauta y violonchelo) por el dúo DESDE EL UMBRAL, patrocinado por la FUGMA (Fundación General de la Universidad de Málaga). Gustó mucho y fue muy aplaudido. Lástima que por tener que empezar muy cerca de las 21 horas, no hubo cabida para la totalidad del programa previsto.

 

A continuación se sirvió la cena de hermandad, que duró lo suyo ya que nos ofrecieron varios entremeses antes del primer plato.

 

Luego, a los postres, se procedió a la imposición de la medalla; y, al final, cada galardonado leyó un poema de su autoría.

 

Pasaba de la media noche cuando nos despedimos.

 

Todos se fueron contentos, pero el desfase en la hora hizo que ciertas personas que dependían del transporte público, y el periodista, tuvieron que marcharse antes de la imposición. Hizo también que, en la confusión, se me olvidara retratar a cada galardonado en particular; o pasar la cámara a algún voluntario para que inmortalizara el acto, como era mi intención. Lo siento, pero raras veces las cosas suceden como estaban previstas; y, atrás, no se puede volver

 

Mariette Cirerol

Secretaria General Ejecutiva del SNEE