Cuando me pidieron que prologara este libro sentí la tentación de decir no, a causa de mis muchas actividades y poco tiempo. Pero me convenció la valentía de un grupo de hombres y mujeres que luchan como los antiguos trovadores por que la poesía vitalice la sangre de un pueblo que se está deslumbrando con las nuevas tecnologías, olvidando los pequeños y transparentes arroyos donde se bebe lo sencillo y lo cotidiano del hombre, que por sí solo ya es poesía. Sólo allí encontramos la auténtica y maravillosa belleza del verso.
LEONARDO GARCÍA (argentino)
El hombre ambiciona la tierra que yace estática sin fecundar por amor, sino eyaculada por la codicia. Leonardo nos da un grito de impotencia ante una Argentina desangrada y un mundo indiferente al terror, que se macera sobre los pueblos más humildes de la tierra. Hay un inconformismo pleno en su hambre de paz. Su poema es una herida abierta y sangrante para todo aquel que sabe pensar.
ESMAR
“Desde el sur llevo a cabo mi tarea profesional, compartida con mi amor a la palabra escrita”, y nos afirma: “norte-sur es una alianza de recuerdos”. Ella camina de puntillas sobre el verso, como un hada con sueños de niña.
José LUIS DEL CASTILLO
El poeta oye la voz del verso, con una nostalgia exclusivamente suya, que lo aprisiona para crear nuevas formas donde el lenguaje se renueva. El mundo necesita nuevas formas poéticas para tapar las heridas de las lágrimas. Él con sus voces intenta cubrir esos espacios.
JUAN José ARCHILLA
Este poeta nos revela, a pesar de su juventud, la maravillosa belleza de la verdad. Detrás de ese humo al que dice amar, hay un inconformismo que se universaliza, donde el poeta pide a gritos un espacio para su mundo interior.
JESÚS DUMONT
Los versos de Jesús son como mariposas que revolotean “flotando en el aire”, cuyo destino es la belleza “cuando los vientos que silban corten de un tajo la tarde”. Impaciente, el poeta levantará su vuelo para llegar al corazón de la persona amada.
MEDARDO RAMOS
El humor es una flecha que él utiliza para romper el llanto de la monotonía. En su poema “El libro olvidado”, el autor denota su inquietante preocupación por el abandono de los clásicos. Este pensamiento suyo lo confirma: “Lo reciente se utiliza; lo antiguo, ya se olvidó”.
JOSEFA GABRIELA MORENO
La poesía de Gabriela es vocacional, aflora desde lo más profundo de su ser. No hay camino, dice Machado, pero ella lo hace, abriendo surcos en su caminar poético. Forma parte de varios colectivos literarios, lo que no destiñe su estilo propio. Es encomiable el autodidactismo que la hace avanzar en el género lírico, alejándola de su voluntaria soledad.
María VEGA RUBIO
Los versos de María se instalan en la carencia de amor. Ella, la autora, lo busca aun a sabiendas de que el amor es un niño egoísta que se resiste a la entrega total, y así nos lo cuenta: “Triste estaba el corazón/ aquella noche en el mar/ lo que faltaba era amor/ que lo hiciera palpitar”.
GONZALO MORales ORTEGA
Nos entrega una prosa poética donde defiende, como un guerrero samurai, las libertades del hombre y la mujer. Nos hace sentir su amor por la naturaleza y se desliza “por el verde serpenteado de las laderas”. Crea un enlace de sueños entre la naturaleza y la libertad.
MANUEL DEL OLMO AGUIRRE
Su poesía es como un mapa donde, con señales luminosas, el autor nos marca un camino a seguir en la navegación del pensamiento. Es un poeta social que utiliza la brújula de la observación, magnetizando con ella lo recóndito de su poesía.
ANTONIO S. URBANEJA
Los poemas de Antonio nos barren el alma para dejar espacio a la ternura y la piedad. Asombra su exquisita ternura ante el triste poema de Sonia. El amor místico es su Cristo de Mena. Hay una mágica armonía entre el dolor y su sensibilidad. El poeta juega con una nostalgia exclusivamente suya y nos hace sentir, a golpe de tambor, el canto legionario. Tal vez por su profesión de médico-poeta, él también se siente novio de la muerte.
JOSÉ L. SÁNCHEZ GARRIDO
Él lo dice: “mis versos no son versos”. Pero sí son, aunque quizás no lo sepa, latidos del alma. No quiere ataduras, ni pretende conquistas estéticas, sólo desea instalarse en el corazón de aquellos que lo oyen. Y exclama: “tanto quisiera que me entendieras...”
María FELICIDAD MATURANA
En el poema “No me cierres la ventana”, la autora lanza un grito de impotencia ante la falta de libertad del enfermo. Es un grito social que hace temblar el día sobre los surcos verdes de un paisaje.
FLORINDO MUDENDER
El poeta acomete el viejo tema de la muerte, y lo transforma. como los brotes de los claveles, en una realidad cósmica. La muerte y la vida pasan a través de la madre en una reflexión nostálgica y nos dice: “Cae la niebla sobre el cementerio/ las luciérnagas me devuelven a casa”.
JOSÉ GIL MARTÍN
La poesía de José Gil aflora acariciando las formas y somete sus sentimientos a un camino estético que cuida, abordando la magia de jardines poéticos. Como característica general, el poeta nos introduce en su propio mundo, donde el amor y la fidelidad a la familia tienen un espacio común.
Mª ELOÍSA GARCÍA LORCA
La memoria infantil, cubierta de nostalgia, unge los versos de María Eloísa. En el poema “El torero, el toro y la muerte” nos relata la fiesta nacional, donde la alegría que besa el coso, se ve empapada de muerte.
María ANTONIA CARO
Estos romances recuerdan a los antiguos juglares, cuya misión era narrar todo cuanto sucedía en su entorno. La autora nos llena de nostalgia con estos versos.
JOSÉ BONILLA BARRERA
Los versos de este autor tienen una impregnación mística. Cabe decir que lleva sus emociones a flor de piel, en una reflexión moral que nos traslada al interior del alma.
ÁNGEL MONTES
Poeta y gran rapsoda. Su poesía, junto con su guitarra, es como una rosa de agua que se deshoja cual gotas en el corazón del sentimiento. Sus poemas permanecen siempre vivos en la memoria y abren cauces de nostalgia sobre el prado del recuerdo. Ángel es un poeta que, sin ser andaluz, entiende a Málaga como a una amante y la requiebra en comunión con su entorno y tradiciones.
FERNANDO PENÍN LÓPEZ-TERRADAS
El poeta dice no prodigarse mucho, confiesa ser tímido. Pero su poesía es una vibración que nos enlaza con un mundo de emociones, donde él, sin penumbras, habla de amor y soledad. Dos tiempos y una verdad, uno para amar y otro para el recuerdo. En sus versos hay una belleza escondida.
MANUEL GARRIDO JIMÉNEZ
En el poema “Arroyos de Noruega” descubrimos al viajero que, enamorado de la poesía, sigue fielmente sus orillas. Tiende un puente por donde camina de la poesía a la prosa, con el bagaje de una constancia que rinde pleitesía a la belleza de todo cuanto contempla, a través de sus viajes y de la vida misma.
José F. JIMÉNEZ JIMÉNEZ
José Fernando va por la vereda de una realidad poética intimista y amorosa. Toca la tentación sin paliativos y clama por ese amor que se le escapa con la realidad: “Pregúntale al viento la razón de mi existir”.
RICARDO BURGOS RUBIO
Este autor nos lleva en solitario “por Asturias y su verdor”. En su segundo poema hay un lamento al vivir en soledad, y nos dice con una realidad patética “No se puede vivir sin amor”.
MARIETTE CIREROL
Ella nos traslada con su poema social a una esfera de incomprensión e injusticia. Sus ojos buscan la paz, esa quimera que todas las personas de buena voluntad anhelan. La poeta no quiere ver el apocalipsis de la misericordia y pregunta dónde está la paz, para hacer con ella el paraíso de los más desprotegidos. ¿Quién le responderá? El mundo no lo hará, inconscientemente va matando a los poetas y abre sus ventanas a la soledad y al olvido.
ZAIDA DE CASTELÁN
Leer los versos de esta poeta es como beber en una fuente cristalina, al unísono, con las palomas. Su capacidad creativa y su visión estética, hace pensar que hay algo mágico dentro de ella. Lo recreativo se impone al lector y la lírica, dentro de la palabra pensada, dan en el blanco; como el arquero con su flecha, llega al centro de la diana. Sus poemas entran como una luz balsámica en el corazón de lo cotidiano.
ANTONIA DEL CORAZON DE JESÚS SORIANO
Poeta y mejor rapsoda. Lo primero que cabe decir es que las emociones que provoca con sus poemas nos trasladan a la reflexión interior donde habita el dolor o la duda. Observando sus dibujos nos preguntamos dónde empieza o termina el arte.
RAFAEL PÉREZ FONTaNO
El poeta hace resurgir la esperanza con su poema: Te espero. “Te espero en la rotonda nuestra, en la colina”. Recoge con una belleza amarga y un crudo lirismo, una estética impregnada de nostalgia “en la noche solitaria” de la poesía.
JOSé ANTONIO PLAZA MONTOYA
La reflexión, el dolor y el tiempo, son las principales inquietudes de este poeta, que nos empapa el sentimiento y hace pararnos en la esquina de la vida, para leer con ansia sus poemas, al filo de un otoño ya incipiente.
SALVADOR BOBADILLA CASARES
Este poeta tiene un bagaje cargado de belleza y realismo. Su poesía nos introduce en una penumbra misteriosa que enmarca la nada y, a través de ella, traspasa sus emociones, hundiéndonos en lo íntimo y “penetran el alma”. “Ay de aquel que tropiece con primaveras encendidas, eso me espanta”.
EMILIO GARCÍA ESPINAR
La poesía de Emilio posee riqueza de lenguaje y técnica. Podría hablar de cada poema por sí solo, pero en esta breve pincelada, quiero manifestar que escribe abriéndose paso a través de los bosques de la palabra. Cuando habla de los demás, está hablando de sí mismo. Se instala en la poesía como peregrino que busca la mística. Nada le es ajeno, pero es un espía de la belleza y la armonía.
Paseando por este poemario, me he sentido llena de nostalgia, disfrutando de los sueños de cada uno, y deteniéndome en aquellos cuya sombra tiene frescura de árboles primaverales con brotes en flor de esencia poética.
Celeste Torres
Málaga, 2 de Julio de 2005
Leonardo García
Escribe poesía desde los 15 años, amante de la naturaleza; ha sido conductor de Radio y musicalizador del mismo por tres años, siendo galardonado con el premio “Sin anestesia” al mejor programa juvenil de Buenos Aires. Interpretó obras de teatro, como por ejemplo Shakespeare: Romeo y Julieta y Hamlet; otras obras: Encrucijada y La Siaca; realización de muestras actorales anuales en Buenos Aires.
Tuvo su primera publicación poética en la revista AIR, número 15, en Málaga, España.
Es miembro del Sindicato Nacional de Escritores Españoles.
Disciplina
La metáfora colonizó mis músculos,
se apoderó del poder,
comercializó mi sangre,
privatizó las venas
y me prohibió circularlas.
La enseñanza de mi mundo me lleva
hacia presencias de sombras,
ensombreciendo las voces de mis padres;
ensombreciendo las caras,
bolígrafos y delantales de mis profesores;
ensombreciendo los tibios abrazos de mis amistades.
Humeaba tóxico el pulmón maratoniano
y la descompostura haría temblar
las piernas del mejor atleta.
Una oración escuchó mi alma al estrenar un arma
en tiempos de guerra, violenta, callejera.
Pude, con mi índice,
sostener la salvaje fiera sin disparar;
y el colegio militar, con las puertas abiertas.
Reflejos del sol adentro de la iglesia domesticada,
fría obligación de vivir,
y el aire que no entra por las ventanas.
Afuera, la selva ruge alrededor de las cátedras.
La selvática enredadera golpea
los muros de la violenta iglesia católica modernizada.
Las arenas carcomen mezquitas en Arabia.
Las rocas de la montaña padre
caen en los pasillos del templo budista.
El hambre atraviesa los ojos látigo.
En amazonía, bajo las iglesias evangélicas,
hay estómagos vacíos,
palabras vacías,
niños vacíos,
orden sin progreso
en su verde amarillenta bandera.
Los ejércitos toman otra medida:
vodka, martini, armas y cocaína.
Quieren ser la gran farsa de esta vida.
Desfilan por mis calles:
primero deshojando mis flores;
después, mi progreso e ilusiones.
Se llevan a los padres,
se llevan a los hijos,
saquean los hogares.
Desaparecen los amores del corazón.
¡Todo vacío, todo frío, y sin poder respirar!
Con Joao Avelange, vino el nuevo fútbol:
lo más absurdo, lo más comercial.
Abrió las puertas al billete humanizado
para terminar en cajas de acero starellazo.
Dos himnos en un campo:
una bandera y otra del otro lado.
Y me pregunto:
¿Es moral el fútbol?
¿Es moral la iglesia?
¿Es moral la guerra?
En ninguno de estos casos
el ser humano está reflejado.
Lo que sí se ve, es que no hay costumbres
del propio ser humano.
Sólo se ve un barco a la deriva, hipotecado.
Es siempre la fe
que desangra humanos con razón,
sin razonar.
Es siempre el hombre, codicia.
Nuestro primer hombre sobre nuestras cimas
es siempre deporte con escándalos y mentiras.
Llora el arte que se aleja del globo
cuando los artistas dejan de ser subterráneos,
perdiéndose en el sol del medio día,
dejando que su propia sombra
lo consuma en arena,
dejando que la ola lo succione
al fondo del mar cementerio.
Llora el arte frente a los muros de la vergüenza:
muros armados de neoanalfabetismo,
muros fuertes por fuera;
débiles, fríos y vacíos por dentro;
como todos los templos e iglesias
que yacen como piojos
en la cabellera de la madre tierra.
¡Sol, dame tu calor
para poder sentir tu estado!
¡Sol, dame tu color montañoso, crepusculario;
y sombras en mis espaldas,
cuando camino hacia tu vida sin descanso!
La tierra, sin peaje ni semáforos,
acolchona el terreno volcánico.
Ella me regala distancias para experimentar.
Yo le dejo mis pasos:
sangre y callos, sudor de ganas de más.
Miradas a tus suelos,
miradas sin pestañear:
aliento cultivado en el descanso,
bajo tus árboles articulados.
Ríos con miles de sueños, postergados
a una ciega eternidad, desterrada
por los cielos vecinos
y por los cerezos que largan sus frutos,
estrellándose por los suelos.
El carozo retumba bajo la piel
del acusado ignorante,
y las llagas de mis dedos
despiertan a mis familiares ancestrales.
El carozo retumba bajo las uñas encarnadas
de tu corazón que no cesa en resistir,
que me dice que ser un ciego al estado corporal,
es pertenecer a todo alrededor nuestro,
y así se quedará.
Y yo que no deseo pelear…
¿Cómo ver con otros
una diferente futura realidad?
Las respuestas me las da las estúpidas guerras:
Exterminar al calamar,
acostumbrarme al efecto invernadero
hasta pudrir mis huesos;
cuando antes había aprendido a respirar
sin dioses ni armas,
sin dinero ni falsas palabras.
¿Adónde estoy y quién soy?
¿Adónde están todos?
¿Adónde están los que desaparecen frente mío?
Buscando por todos los rincones
encontré a la resignación,
que todavía no había aprendido a mirar
hacia fuera de sus ojos.
Sólo reflejaba su rostro
y su corazón embalsamado,
y sólo escuchaba su voz
y lo que sus presidenciales jefes le habían ordenado.
La fría maza peligrosamente prohibida,
dormía frente a mí
cuando todo era de día.
Repatrié mi ser y mi luz vespertina,
independicé mi sangre y mis venas
hasta las pupilas.
Le di color a mi voz
y al imponente sol callejero.
Le di color a las estrellas, y sabor a la saliva
que rozaba mis labios con la dulce lengua, acaramelada entre sueños,
realidades y metáforas.
Pero todavía no aprendí de las esencias humanas:
no escalé las altas montañas subacuáticas,
ni salté al vacío paraíso.
No abrí las puertas de la casa de mis padres
para regalarles amor en sus paladares,
ni tampoco abrí la puerta
de mis amigos y desconocidos conocidos,
que sé que están todos por ahí.
Todavía yo también
sigo siendo hecho de fría maza contemporánea.
Los muertos escuchan mis gritos en silencio
y el alba se levanta como látigo de fuego,
atormentando mis sueños escalera.
Deseo una evolución más humana,
más generalizada:
partidaria universal del sueño,
inmune a las llamas bífidas del hombre mentira.
Deseo agua que extinga la sed
y apague la codicia,
dejando que su vapor se esparza en la nada.
¡Otros monumentos, por favor!
¡Otros santos vivos ahora, por favor!
¡Otros grados de comandancia sin armas,
sin horror en la sangre sudada!
¡Otra clase de honor!
¡Que la historia alimente la juvenil enseñanza!
Disciplina en acción diaria de vida
es lo que pide el interior de la gente
en el rocío de la sonrisa vespertina,
en la nueva era, donde el silencio muere;
en la misma vida, a los pies de toda cordillera,
planicie, y forma viviente.
Es mujer y poeta. Tiene escritos varios libros y lleva muchos años siendo miembro del Sindicato Nacional de Escritores Españoles. Así se presenta:
“Mis ojos se abrieron en una marinera ciudad de Asturias: en Avilés, ante un cielo de manto plateado y un bravo mar Cantábrico.
Allí transcurrieron mis años de infancia y adolescencia.
Más tarde, mi corazón inquieto, me llevó a conocer nuevos lugares y nuevas gentes.
Y hoy, desde el Sur, llevo a cabo mi tarea profesional compartida con mi amor a la palabra escrita.
Norte y Sur, son para mí Luz al alma.
Siempre “haciendo camino al andar” – como el poeta dijo -, siempre caminando…
Que nadie robe tus sueños, niña,
que no te roben.
Que los sueños son hoy tus reyes,
Que te encuentre el embrujo de la
noche,
cubierta por el plateado manto
de alguna estrella…
Pensamientos blancos, azules, violeta…
Que no te roben tus sueños, niña,
que no te roben…
z
Para algún poeta
que surca el tiempo…
Van mis versos. Para ti, que tomas
desnuda mi alma recibiéndola
en silencio…
Van mis versos…
Para el hombre que fatigado
camina,
casi sin saberlo,
escondido siempre tras un sueño…
Van mis versos.
Es amor esa mirada
donde sé que existo.
La esperanza esas manos
que las mías buscan.
Y es mi fe el abierto abanico
de tu voz en las horas
ausentes…
Se entrelazan los recuerdos más
bellos
para dar vida
a las quimeras,
que sutilmente navegan en mi
alma,
como caracolas que la playa
mece.
Escúchame en la noche malherida
por el tiempo que no pasa.
Espérame en el vergel de
sonrisas deseadas,
encontradas en algún ocaso de
la tarde.
El amor es esa mirada
donde tú sabes que EXISTES…
Donde permaneces como diosa eternizada.
Juguemos a ganar tiempo
a la vida
¡Ganaremos!
Juguemos a empaparnos de esperanza,
ilusión, alegría…
Pongamos alas a los sueños.
Quisiera
mi barca anclar en puerto
y seguir mi vuelo desde dentro.
Elevar mis alas
hasta esa nube azul
que lleva al cielo.
Quisiera hacer
de mi aleteo,
melodía sutil
que conduzca tu corazón,
al mejor puerto
de la luz
y del sosiego…
Sobre la arena de la playa
dejé caer caracolas
encendidas de ilusiones,
para hacerlas realidad un día…
sobre el fondo marino de la vida.
Quedaron unas inertes, escondidas.
Otras, cobraron claridad infinita
bajo la blanca espuma
de la ola…
Icé la vela de mi barca
surcando mares de riesgo
y aventura,
queriendo llegar
hacia una orilla.
Conocí un pueblo,
una ciudad,
un puerto…
Amantes de la mar
que mis redes compartieron.
Conocí el amor, el fuego…
Trayendo a mi alma
la belleza y el Ensueño.
Vuela el tiempo
en el correr de las horas.
Me miras,
casi sin verme…
Como con miedo.
…
Y bajo mi cabeza,
como con miedo,
miedo a perderte.
Esmar
José Luis del Castillo
“J. Delcasmar”
Dice de él entre otras cosas, Lídice Pepper Rincón, prologuista de (hasta ahora) su único libro:
“José Luis del Castillo Martínez siempre ha firmado con el seudónimo de J. Delcasmar y siempre nos ha dejado asombrados por su facilidad para la rima a cualquier cosa, en cualquier lugar…”
“Esa impronta genial, esa chispa, esa inspiración socarrona y oportuna, tan andaluza, son características de José Luis del Castillo… Pero hay otro José Luis más profundo, romántico, con una vaga melancolía, esa melancolía que acompaña a las almas solitarias. Y ahí surge el poeta hondo que conmueve con sólo las tres líneas de una soleá… “
“No fue una sorpresa cuando me dijo un día que le rondaba por la cabeza intentar crear una original modalidad de estrofa, dentro de los cánones clásicos, pero diferente a todo, a la cual llamaría “castillejo”
Castillejo al Castillejo
Esta estrofa que es novata
en el arte de rimar,
hoy la quiero presentar
como a una estrofa sensata.
La décima desbarata
a causa de un pareado,
que va justo colocado
entre quintilla y quintilla,
por eso no maravilla
que dado su buen hacer,
ésta se haga merecer
de la forma más sencilla.
Al bolígrafo
(Castillejo)
Te llevo siempre conmigo,
eres mi fiel compañero
y haces siempre lo que quiero
pues nunca fuiste un castigo.
Es mi bolsillo tu abrigo
donde placentero vas;
si te necesito estás
siempre a mi disposición
y escribes sin dilación
cuanto te manda mi mente.
Por eso no es sorprendente
que te tenga admiración.
Las voces
No quiero escuchar las voces
que van mi nombre diciendo…
Entre el susurro del viento
unos ecos de misterio,
van cruzando la marisma
que se divisa a lo lejos,
confundiéndose en la sombra
de una noche sin luceros,
sin estrellas que iluminen
este miserable suelo,
donde las más de las veces
está el corazón muriendo,
donde lágrimas amargas
salen de un lugar incierto,
donde las penas se cruzan
camino de un cementerio…
J. Delcasmar
28 de julio de 1988
Dejadme …
No pretendáis saber de mi pasado
ni de la llama oculta que me quema,
el silencio profundo es mi lema,
alegre ya me encuentre o angustiado.
Ya tenga el corazón triste y ajado
o al contento lo tenga por emblema,
dejadme con mi yo, con mi dilema,
pues estoy, os lo juro, muy cansado.
Si a veces es la risa mi etiqueta,
también sabe de penas y quebranto
mi espíritu sensible de poeta.
Dejadme, pues, en paz con mis problemas,
no queráis descorrer el negro manto
que cubre la inquietud de mis poemas.
Mi voz
Mi voz se perdió en la mar,
mis versos se confundieron
con el ruido de las olas
cuando por el mar abierto
cabalgan sobre tritones
y sobre espejismos muertos.
se perdió mi último aliento
pidiéndole a las gaviotas
que te llevaran mis besos;
rogándole a los delfines,
que sobre sus blandos pechos
te trajeran hasta mí
colmando mi caro anhelo…
y con ella se perdieron
mi sosiego, mi alegría,
mi razón y mi contento…
Y así, solo con mi pena
y mis desengaños negros,
me confundí entre la bruma
insondable del silencio.
Juan José Archilla Pintidura
Juan José es un joven poeta que últimamente ha ganado varios premios de poesía. Ha escrito letras para canciones y es Delegado de Información del Sindicato Nacional de Escritores Españoles y de la Convención Internacional de Escritores de Lenguas Europeas CIELE – ICWEL.
ODA AL HUMO
Amo al humo,
aunque tenga halitosis,
aunque amarillee mis dientes,
aunque provoque tos matutina
de Cohiba a Montecristo.
Y fumo porque me toca,
aunque Altadis me de un palo
en la cuenta corriente.
Rezo cada día
por los campesinos y torcedores,
por fumar un buen habano,
por descapsular el puro
utilizando la guillotina
sin amputarme la mano.
aunque mate,
aunque apeste,
aunque destruya mis pulmones,
aunque para dejarlo
sobren las razones.
EL SUELO
Siempre tengo el ánimo por los suelos.
La gente me pisotea sin piedad.
Todos están por encima mía.
Los perros defecan en mí,
y no lo hacen en sentido figurado,
sino literal.
Odio que me cubran con verdes esputos,
y que viertan colillas incandescentes
sobre mi cabeza.
Llongueras no es mi estilista,
ni grito con desesperación: ¡Ruper, te necesito!.
Me conformo con que los de Limasa
apliquen sobre mi pelo
algún champú anticaspa.
No, no traten de animarme,
de dar consejos para que me levante;
por mucho que lo intentes
mi autoestima seguirá a ras de suelo.
Historias de una Málaga utópica
Ayer paseé por el Parque Fluvial del Guadalmedina, entre niños que jugaban en toboganes y jardines llenos de florecillas.
Y en mi bicicleta con alforjas recorrí las plazuelas y no encontré aparcamiento en las bike-parking.
Y las casas del Camino del Pato se quedaron vacías porque la gente se marchó a vivir a calle Parras, Mariblanca, Madre de Dios, Hinestrosa.
Y la Judería brillaba esplendorosa.
Y las rotondas se convirtieron en vergeles.
Y de las heces de perro surgía trigo.
Y el pan se hacía en hornos de leña.
Y volví a la fila de los mancos del Echegaray a saborear los labios de alguna muchacha.
Y en el patio de mi casa tenía un huerto con higueras y pencas y algún jazmín para las biznagas.
Y subí al Castillo de Gibralfaro,
y de vuelta a casa,
en el zoco de la Coracha,
compré unas cerámicas de Enrique.
Y ya es demasiado tarde para soñar despierto.
Jesús Dumont
Escritor, Poeta, Colaborador de Prensa, Conferenciante y Publicista. Fundó el SINDICATO NACIONAL DE ESCRITORES ESPAÑOLES, la CONVENCIÓN INTERNACIONAL PERMANENTE DE ESCRITORES DE LENGUAS EUROPEAS: CIELE-ICWEL, las revistas: “Público”, “Vida Escolar” y “Escritores de España, de las que fue Director. Escribió cerca de un centenar de novelas de aventuras, género Popular, que inició en la “Editorial Valenciana”, y un número incalculable de artículos en revistas distintas sobre temas científicos y literarios. Fue promotor de las Mutualidades Laborales de la Industria y el Comercio; fundó OILCA, OFICINA INTERNACIONAL DE INFORMACIÓN LABORAL, CULTURAL Y ARTÍSTICA.
Profesor de la Universidad Libre de Humanidades de la República Argentina desde 1973; medalla de oro de San Isidoro en 1996; Miembro de Honor del Colegio Oficial de Graduados en Grafología en 1984; Promovió la incorporación de los escritores al Régimen General de la Seguridad Social, originando el Decreto 3.262/1970.
Fundador de la Escuela de Formación Intensiva Profesional “ESCUELA DEL EMIGRANTE”; y, durante su estancia en la Escuela de Medicina Legal, fue cofundador, con el Prof. Dr. Bonifacio Piga, y el Secretario, Dr. Villalaín Blanco, de la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA LEGAL Y SOCIAL.
Fundó también, y promovió la UNIVERSIDAD MUNDIAL DE LA PAZ” que motivó Resoluciones de las Naciones Unidas, ONU y UNESCO, como a su vez, la Exhortación de SS Apostólica Pablo VI, para hacer viable la Paz en el Mundo; y ocasionó la Reunión Extraordinaria de los países socialistas en Budapest, donde acordaron la separación de los Bloques Europeos como colaboración a la Paz.
Ha recibido distintos premios además del Premio SAN ISIDORO del Ministerio de Cultura (año 1978, en unión del Premio MESA CAFÉ, del Cante de Las Minas de La Unión, que presidió con las Autoridades de Cartagena).
Flotando en el aire
(poema hablado)
Un mundo donde no exista amor,
romanticismo, y grandeza,
será un mundo condenado a la desesperación.
¿Por qué observo que a estas horas la luz en tu frente besa? ¿Por qué tu rostro de diosa tiene en su boca una rosa; y en la mirada, una estrella?
Me respondieron los vientos bajando de la montaña. Los vientos, bajaban fríos, helando tus manos blancas.
¿Por qué – pregunté de nuevo – tienes tus mejillas pálidas? ¿Por qué si mis versos llevan dentro de su rima el alma, no llegan hasta la tuya, para poder abrazarla?
Me respondieron las horas, horas sin prisas, olvidadas en el reloj de los tiempos dormidos en las distancias.
¿Por qué cuando yo te miro, siento que invade mi calma un abismo de ansiedad, y un anhelo de esperanza? ¿Por qué tienes en tu imagen esa solemne prestancia que me parece venir desde el cielo hasta mi alma?
Me respondieron con rimas varias musas solitarias, y me dijeron, que ella, era mi Musa esperada, la que soñé desde siempre, cuando ya niño soñaba, con no sé qué extraños sueños, ni con qué anheladas ansias.
¿Por qué llevas en el pelo esos destellos de plata, esos rayos misteriosos que surgen de tus pestañas, esos mares tan profundos del fondo de tus miradas; que me invitan a beber del manantial de sus aguas?
Me respondieron los hechos cuando a mi lado no estabas. El tiempo se fue enseguida, dejando a solas mi alma; el tiempo guardó en su seno, la amargura de ese instante; por eso dejé mis versos, libres, flotando en el aire.
Cuando los vientos que silban
corten de un tajo la tarde,
y se hunda el Sol en la bruma
manchando de oscuro el valle,
yo te abrazaré en silencio,
y en un suspiro constante
te recitaré mis versos,
que mueren apenas nacen.
Y cuando tinte la noche
las casas en los lugares,
y se enciendan las farolas
a lo largo de las calles,
la Musa de mis estrofas
vendrá en silencio a buscarme.
Cuando se entregue la Luna
en brazos de los pinares,
y sientas que por mis venas
corren torrentes de sangre,
y que tu pecho palpita
y que tus entrañas arden;
yo, te diré en un susurro,
palabras de amor, que nacen
de lo profundo del alma,
y nacen para adorarte.
Y si alguna vez el viento
jamás viniera a escucharme,
ni el Sol alzara su cara
para admirar el paisaje;
yo, dejaré mis poesías,
libres, flotando en el aire.
JesúsDumont
Medardo Ramos
Escritor y conferenciante que nace en Málaga. Tiene obra inédita y dos libros de auto-ayuda publicados. Cultiva también la poesía. Es miembro del Sindicato Nacional de Escritores Españoles y colabora en la revista-taller internacional de literatura: AIR .
Casado sin suerte
Don Julián Redondo Paso,
treinta y seis años, casado.
Pero le intriga tal caso,
que le tiene preocupado.
¡Matrimonio, vaya tela!..
Una ocurrencia divina.
Si aguantas, ¡pues sí, te llena!..
Pero a mí no me fascina.
Esto ha dicho Don Redondo.
¡Vaya con el matrimonio!..
Dará un discurso profundo,
oigamos su testimonio:
¡Yo, gran hombre con talento!..
Eso dicen, eso escucho.
En cambio no estoy contento.
No, con la vida, no mucho.
¿Ustedes creen que pueda ser,
de que fingiendo cariño,
me haga limpiar mi mujer
y dar de comer al niño?
Un niño nació primero,
más tarde, la parejita.
Yo dije: ¿cuánto los quiero!..
Como ahora, pero irrita.
- 55 -
Irrita, sí, porque luego…
Los trillizos nos vinieron.
Mas ya no me gustó el juego…
¡Pero a ella le alegraron!..
¿Por qué le alegró aquel panal,
aquel de niños parejos,
con este tan corto jornal
y esta empresa más bien lejos?
Mi mujer pensó un día
que su madre estaba sola.
Mas cuando me lo decía,
pensé: ¡olé, nueva ola!..
¡Pobrecita mi persona,
trabajando para ocho,
pues mi mente así razona:
“que estoy ya como un bizcocho”!
Y más que voy a acabar
si nadie me echa un cable.
Ahí viene, me quiere hablar,
¡le noto un rostro muy amable!..
Mi vida, tesoro, mi amor,
eres todo mi cariño.
Alégrate por favor,
pues tendremos otro niño!
El libro olvidado
Gran héroe te considero.
Gran ayuda has dado tú.
No tienes precio en dinero
con tu portada de azul.
Enseñaste a analfabetos,
a torpes y a ignorantes.
Y a esos cerebros tan quietos
de niños principiantes.
Pero aun siendo tan hermoso,
te han dado a ti de lado.
Mientras no te vean famoso,
quedarás olvidado.
¿Es que no es fama benigna
el ser tú un buen maestro,
aquella que a ti te digna
a diestro y a siniestro?
Hombres que tan niños fueron
te recuerdan con amor.
E ilustres que te cogieron
progresaron en su honor.
¡Ay de los que no sabían!
¡Qué hubieran sido sin ti!
- 57 -
Pero muchos te cogían
con pereza para sí.
¡Tocas tantos corazones,
viéndote en el recuerdo!
Pero en sus bellos salones,
no te tienen viviendo.
Polillas te están saliendo.
El polvo cambió el color
de cómo fuiste en tu tiempo.
¡Me causas un gran dolor!
Lo reciente se utiliza.
Lo antiguo, ya se olvidó.
Se siente, se memoriza,
pero a un lado se quedó.
Josefa Gabriela Moreno Gómez
Nacida en Baena (Córdoba). Escribe poesía, relatos y guiones de teatro. Tiene publicado un libro, y varios manuscritos depositados en el Registro General de la Propiedad Intelectual esperan su publicación. Colabora en AIR y otras revistas literarias. Es Delegada General de Actividades del Sindicato Nacional de Escritores Españoles. Recibe la medalla de San Isidoro el 26 de abril de 2005.
Fobia a un color
Mirad, hay un negro hábito
colgado de la pared
en la habitación que habito,
de algún fraile que habitó;
y no sé que hacer con él.
Si habituándome al hábito
me pudiese habituar
a verlo donde yo habito:
ni él, ni yo, ni el que habitó,
nos tendríamos que quejar.
¡Mas! … tanto es lo que destaca
del blanco de la pared,
que sentado en mi butaca
la “negrofobia” me ataca
y el negro no quiero ver.
Si fuese una tela grana:
azul, verde, o amarilla,
o algún traje de gitana,
o el mantón de mi serrana …
¿Señores, que maravilla!
A las bodegas de “El PIMPI”
1
Hojas verdes cuelgan de sus paredes,
como parra es el techo que lo cubre,
hará un año el veintisiete de octubre,
que gozo sus tertulias y sus mieles.
Música de guitarra y cascabeles,
poemas bajo el foco de su lumbre
y muchos que llegaron a la cumbre,
estamparon su firma en sus toneles.
Tiene el arte en todas sus vertientes,
para todos es una maravilla:
sus vinos fríos, sus tapas calientes…
Palometa completa o más sencilla…
es “El Pimpi” cobijo de valientes,
por calle Granada y Alcazabilla.
2
Frente a él la Alcazaba vigilante,
entre el castillo y el Teatro Romano,
le hacen fantasear al ser humano,
con geniecillos y alfombra flotante.
Sus vinos dan calor al visitante,
sus tapas dignas son de un soberano
y en sus toneles pusieron su mano,
famosos dioses del séptimo arte.
Es “El Pimpi” un lugar adorable
para formar tertulias y reuniones,
su personal muy atento y amable.
Sus dueños se merecen bendiciones,
por hacer una labor tan loable,
al colmar al poeta de atenciones.
Gabriela Moreno
María Vega Rubio
Es miembro del Sindicato Nacional de Escritores Españoles y de la AME, Amigos de Málaga. Ha ganado el primer premio de Navidad de la AME, en 2001, con su poema “Reflexiones Navideñas”. Ha sido publicada en la revista internacional AIR.
¿Dónde está el amor?
En el trino de un pájaro,
en los rayos del sol,
y en mi corazón.
En el beso de un niño,
en la mirada de Dios,
En el limpio cielo,
en el mirar de unos ojos,
En la paz de un abrazo,
en la nostalgia de un beso,
En el sol, en el niño,
en el cielo, en Dios.
En unos ojos,
en un abrazo,
en un beso,
en un te quiero,
Lo que le faltaba era amor
Triste estaba su corazón,
de la tierra lo más bello:
lo que le faltaba era el amor
que encendiera ese sueño.
Triste estaba su corazón
aquella noche en el mar:
que lo hiciera palpitar.
en la noche de los sueños:
que lo iluminara con sus destellos.
en la inmensidad del cielo:
con suspiros de luceros.
que solo vive de recuerdos:
para no seguir sufriendo.
sin ese rayo de luz:
y aquel día, se lo diste tú.
Yunquera
Yunquera, pueblo escarpado,
por una empinada cuesta
hasta tu plaza he llegado,
bordeando curvas y laderas.
Laberinto, tus calles estrechas;
palomas blancas, tus casas;
y al final de la vereda,
una torre árabe acecha.
Vergel de verdes pinsapos,
viejos montes desgastados,
centenarios y altivos pinos,
majestad en el monte alto.
¡Ay! Yunquera, yo quisiera
volver a ti para admirar
los verdes pinos de tu sierra,
tus cortijos blancos,
tus veredas estrechas,
y ese verde pinsapar,
orgullo de Málaga entera;
y tu ermita que, altanera,
bendice y besa tu tierra.
Antes de llegar a ti, Yunquera,
encontré a Tolox en fiesta :
celebraban con alegría
el día de la Doncella.
Después visité Alozaina,
el pueblo de mi abuela.
De allí son mis raíces
y de mi madre, sus señas;
que un día te visitó
y por tus calles y cuestas
con nostalgia paseó.
Roahuevos quiero recordar:
la más empinada y estrecha.
Gonzalo Morales Ortega
Dice que la poesía es dolor, amargura, desgarros del alma, desengaños de amor; que es plasmar sobre el papel todo lo que, a veces, no sabemos expresar con palabras ante los demás. Le gusta escribir sobre la belleza, la hermosura de la juventud, la soledad, el amor a la naturaleza; y también denunciar las injusticias, la hipocresía y la locura de la humanidad.
Hoy quiero recordar todo o parte de nuestro pasado, y me viene a la memoria lo intenso de nuestro amor, aunque a veces fuera desgraciado por cosas que aún no sé por qué nos pasaron. Quizás por los malos consejos que a ti te hayan dado. Fue hermoso y es bonito recordar el pasado, porque a través del amor todo será perdonado. ¡Hay cariño! Cómo mi corazón, día y noche, de menos te ha echado! Dime, amor, ¿por qué me has abandonado? No ves que sin ti mi vida no tiene sentido, y soy como el perro vagabundo que siempre anda descarriado. ¡Deja, aunque sea por piedad, que vuelva a tu lado! Hoy quiero vivir todo el tiempo que estuvimos separados y, junto a ti, con el fuego del amor de mi pecho desgarrado, hagas un ramillete de flores y lo pongas junto a tu cara, para que sientan envidia los que antes nos criticaron. Vivamos el presente y miremos el futuro por otro lado, pero sin olvidarnos del pasado.
¡Gracias, amor!
¡Cuanta felicidad me has dado!
Fuengirola, 23 de noviembre de 1999
Nostalgias de juventud que se fueron un día y no volvieron, aunque persisten en el recuerdo.
Recuerdos de jóvenes locamente enamorados.
Aunque tú no lo creas,
hasta el alma me duele
de tanto quererte
y
en cambio,
tú, con tus reproches
me das la muerte.
De amargura y de desencantos
el camino vas sembrando.
¡Disfruta con mis penas
que tus alegrías pueden volverse llantos!
A los cuatro vientos
vas pregonando
que por tus huesos
loco perdido estoy,
que perdido voy por las calles.
¡Mira tú, que aun no sé si quererte,
aun me lo estoy pensando!
Por el cariño que antes te di,
sufrimientos me diste a cambio.
Ni si vinieras de rodillas, suplicando…
¡Vete ya de mi vera
que ya estoy curado de aquel engaño!
Málaga, 28 de septiembre de 2004 – Desengaños de la vida
Un trozo de papel en blanco
que a escribir me invita…
Me retengo y luego,
ante la insistencia me arranco.
Sí, pero, no sé qué pongo.
Si miro a mi alrededor,
no veo más que tristezas,
miserias y guerras,
desamor y llanto.
Al cielo me encomiendo
para que me ayude
y no sufrir tanto.
Ya no sé quienes son mejores,
si los negros o los blancos.
O es que a lo mejor,
todos merecemos este llanto.
Fuengirola, 4 de febrero de 2003
No me importan los colores, pues me da igual blancos que negros, o rojos; o el campo con su verdor. Lo importante es que exista el amor. Por esto lo describo con el corazón.
Hoy es otoño y hace un día frío y gris, como corresponde a la fecha en la que nos encontramos.
Sentado en un alto collado de la montaña, al respaldo de una gran piedra para resguardarme del intenso frío, veo como pasan las nubes; veo como, empujadas por el fuerte viento, se acumulan sobre la cúspide de las montañas.
Vuelvo la vista al suelo y admiro la desmesura de la naturaleza; luego, girando la mirada hacia las altas cúspides de las más altas laderas, veo el colorido y la grandeza del inmenso robledal; veo sus hojas amarillentas revolotear, haciendo mil piruetas, hasta caer y formar la gran alfombra que cubre todo el bosque, contribuyendo de esta manera a la misión encomendada para la conservación de las especies.
Admiro el contraste que forman el verdor del pino y del alcornoque, el de los sauces que crecen al fondo de la cañada; y el de la cañada que se desliza serpenteando entre las dos laderas, donde se vislumbran grandes claros entre la arboleda, donde miles de flores, a cual más hermosa, crecen con vivos colores: Es el entorno más maravilloso que se pueda soñar.
Sumido en tu imaginación meditas, y piensas que si pudieras, seguirías rodeado de tanta belleza y de allí, jamás te marcharías. Te sientes lleno de nostalgia, y tu mente se llena de recuerdos de la infancia.
Te inclinas para beber del arroyo, un sorbo de agua clara. El entorno te arrastra, te absorbe hacia el infinito.
De pronto, oyes una voz en la distancia que te susurra y se hace nudo en tu garganta:
“Mírame, pero no me digas nada.
Déjame que te quiera sin decirte nada.”
Quiero escribir lo que no puedo decirte en palabras. Quiero darte las gracias. Quiero gritar que viva la libertad, que viva la naturaleza. Tengo el alma partida porque te quiero más que a nada.
¡Gracias democracia
por permitirme escribir!
¡Gracias democracia,
aunque algunos no sepan llevarte!
Fuengirola, 10 de diciembre de 1999
Manuel Olmo Aguirre
Es licenciado en Filosofía y Letras y Miembro del Sindicato Nacional de Escritores Españoles. Forma parte de diversas instituciones de carácter cultural. Autor de diecisiete relatos y de dos novelas cortas, además de un montón de poemas de diferentes géneros: épico, lírico y didáctico (fábula y epigrama). Ha escrito una veintena de artículos de opinión sobre asunto social o científico, aparecidos en distintos periódicos y revistas. Ha participado en varias antologías poéticas. Cultiva también la música, el dibujo y la pintura. Declara ser independiente en su creatividad, sin estar vinculado a movimiento ideológico o intelectual alguno.
Del dialogar, dialogando
“El dialogar – me decían –
es la forma de entenderse,
porque, sin diálogo previo,
nada podrá realizarse
y, con el dialogar, todo
ha de poder conseguirse”.
Así lo comprendí yo
y bien traté de entenderme,
mas mi proyecto falló,
al descubrir prontamente
que, tan social menester,
fracasaba, ciertamente,
ante la gran cerrazón
que los humanos mostraban
al practicar tal función;
pues, muchos, con la porfía,
hablaban tan a la par,
que a nadie se le entendía;
unos, sobre su opinión,
justo decían la opuesta
por llamar a confusión;
otros, por intransigentes,
sólo podían querer
lo que bullía en sus mentes;
algunos, se prodigaban
por demostrar que, salvo ellos,
los demás se equivocaban;
aquellos, con el pretexto
de no entender el mensaje,
rechazaban el contexto;
ciertos, rebosando en verbo,
a los demás no dejaban
hablar de su propio acervo
y; varios, soltaban risas,
de envidia, burla o crueldad,
por las ajenas premisas,
sin, ni siquiera, faltar
sujetos que amenazaban
a los de opuesto pensar,
ni burdos, sin miramiento,
tildando de ser mentira
ajeno aseveramiento.
Y, los que más insistían
en la opción dialogadora,
tanto menos se avenían
en aceptar las razones
propuestas en asamblea
competente en las gestiones.
De tal modo, colegí
que, dialogar, es callar;
decir a todo que “sí”;
evitar contradicciones;
hacerse el equivocado
y; no entrar en discusiones.
Y, frente a tal deducción,
quedando mudo en el dicho,
apliquéme la lección,
recordando que es prudencia
guardar discreto silencio,
antes que hablar sin sapiencia.
La esperanza interminable
La vida dura un instante;
la muerte una eternidad
y, con ser apasionante,
del vivir, su brevedad,
se la malgasta bastante
a esa temporalidad,
por ignorar lo tocante
a vocacionalidad
y por el creer constante
de que habrá oportunidad
para obtener lo importante
y hacer con notoriedad
lo, de cierto, interesante.
Y hasta cuando, en realidad,
se ve no quedar sobrante
de, la vital, cantidad,
aún se sigue adelante
con la posibilidad
de solución anhelante,
que colme con saciedad
y de forma fulgurante
la vieja necesidad
y cumpla con lo apremiante
de la obligatoriedad
………………………………….
Como si fin no tuviera
la esperanza que nutriera
lo que, lograr, se quisiera.
A P O T E G M A
Una nube amenazante
al horizonte asomaba,
con su negrura inquietante.
Y, cuanto más avanzaba
por la región de los vientos,
tanto más se dilataba,
causando presentimientos
de una fatal desventura
el comprobar los intentos
que, su negra tenebrura,
hacía por engullir,
sin dejar resquiciadura,
el radiante refulgir
de las nubes luminosas
que intentaban expandir
claridad sobre las cosas
que, en alturas y en depresos,
aparecían brumosas.
Mas, cuando en tales procesos,
que impedían la visión,
todos quedaron inmersos,
vino un rayo, de ocasión,
que a la nube, en un retar,
hizo profunda incisión;
haciéndola vomitar
toda la luz que tragó,
tras un violento explotar.
Pues, al tiempo en cerrazón,
de errores y obscuridad,
seguirá el de la razón,
que haga brillar la verdad.
Antonio-S. Urbaneja Fernández
Poeta y escritor incluido en la Enciclopedia Andaluza, en la Asociación de Médicos Escritores, y ex Presidente Adjunto del Sindicato Nacional de Escritores Españoles. Tiene escritos y publicados varios libros.
A Sonia Caravantes
¡Qué pena, Sonia, que fuera en mi pueblo,
en tu colonia, a las puertas de Monda,
tan triste historia!
¡Qué pena, Sonia, de tu frescura,
la de tus pocos años, y tu hermosura!
¡Ay tu inocencia perdida en un momento
con tu existencia!
Ya sabes que en el mundo hay desdichados,
aquellos que se mueren sin ser llamados.
Y tú con La Fuensanta gozas del cielo
y eres la niña santa aquí en mi suelo.
¡Qué pena, Sonia, que en esa noche triste,
en desdichada hora sola estuviste, y nadie
te amparara de tan terribles fieras, fieras humanas!
¡Qué pena, Sonia,
que fuera en esta tierra tan rica en flores
y tú entre piedras faltando sus colores!
que un hombre de Coín o un mondeño
no estuviera allí evitando el empeño
de gente vil, sin la cordura
que tienen por aquí las criaturas!
niña bonita,
que mueras en mi tierra,
tierra bendita!
Soledad de mi cofradía
Soledad de MENA, Virgen bonita,
ni grande, ni pomposa, ni pequeñita,
con su cara de pena, tan sencillita:
Flor en el pecho, lirio cromado
sobre el añil rehecho y recamado.
Su manto, su rosario, sin más alhajas
que el mundo es un calvario,
una mortaja, y el oro y la plata
es polvo y paja.
Esa toquilla blanca en la cabeza
usual prenda santa por su simpleza.
Elegante capilla guarda el misterio:
La que está de rodillas y el Cristo serio,
clavado en una cruz y encarnecido,
del dolor plenitud y consentido.
Delante de su Hijo mi Soledad.
Ella misma lo dijo:
“Aquí está el del prodigio de poder perdonar”.
Cariñosa mirada como aguardando
angustiosas llegadas y está llegando
el cofrade piadoso
en el camino oscuro y doloroso de su destino.
El cofrade suspira y está rezando
y la Virgen lo mira y está escuchando.
¿Es marinero, legionario quizás,
un cofrade modelo;
y allí está la que está esperando
con su cara de pena
y dulce encanto?
Consuelo grande;
está tan aliviado
que cumplir cuanto mande
le ha contestado.
Oscuro añil de su sencillo manto,
su hermosa Flor de Lis y lugar santo,
donde siempre perdona este Hijo bendito
a quien asoma humilde, calladito
como esa persona que reza tan bajito
a la Señora del manto sencillito:
Sin esclavinas, joyas lujosas
y otras mentiras
que el cielo desestima
y el mundo adora.
A mi Cristo de MENA
Éste, mi Cristo de la Buena Muerte,
clavado en la Cruz y encarnizado,
con todo aquel dolor tan aceptado
es mi Cristo, mi Dios, mi buena suerte.
Aquí yo lo encontré en su capilla
con su madre, la Virgen, a su lado,
la Magdalena a sus pies clavados,
desconcertada y triste, de rodillas.
Allí el duro legionario estaba
guardando la figura impresionante
con la que Paco Palma replicaba
a la que desde niño lo inspiraba
por su paz, mirada y buen talante
de la conformidad que denotaba.
José Luis Sánchez-Garrido
Ha escrito varios libros de prosa y de poesía. Pertenece al Sindicato Nacional de Escritores desde hace muchos años.
El patio
Patio de Antequera,
de toldo elegante y ocre.
Jazmines tremendos, dama de noche,
cantar del agua en la fuente cercana.
Olores intensos, luces diáfanas,
sombras, humedad, pureza del aire,
recuerdos entrañables,
legado de nuestros ancestros.
Vida, alma, espíritu,
paz, sosiego, vivencias, esperanzas,
alimento del alma, horizontes.
¿Es eso el cielo?
En los sesenta
Ves como de pronto los amigos se van,
como muchos en fila se van
sin despedirse siquiera.
Como otros se van despacio,
con largas despedidas.
¡Ves como el adiós
nunca termina!
Se van mis amigos,
mis amigos se van, y yo
solo me quedo.
Quiero aprovechar lo que me queda,
abrir la ventana al mañana,
caminar el camino que me queda,
que concreta mi tiempo,
mi mañana.
Mis versos no son versos
Mis versos no tienen métrica,
mis versos no tienen rima,
quizá mis versos
no sean versos.
Escribo versos libres,
escribo lo que siento,
no quiero ataduras.
¡Pero quisiera tanto,
tanto quisiera,
que me entendieras!
María Felicidad Maturana
Escribe prosa, teatro y poesía. Es Delegada de Almería y Delegada General de Andalucía del Sindicato Nacional de Escritores Españoles.
Notas de ilusión
En el pentagrama de la vida
pongo notas de ilusión,
poniendo mi alma entera
en el do, re, mi, fa, sol.
Do, es anhelo de vida;
Re, es todo mi amor;
Mi, es una melodía;
Fa, es como una canción.
Sol es todo sinfonía
y ésta es la composición
con la que canto al futuro
con el Do, Re, Mi, Fa, Sol.
¡No me cierres la ventana!
Te lo ruego, por favor,
¡Déjame que vea el campo,
deja que vea la pinada!
Quiero ver el lago azul,
quiero aspirar el rocío
de la temprana mañana.
Quiero ver ese árbol
que se llama jacaranda;
quiero ver sus flores lilas
que llegan hasta mi ventana,
acariciando los cristales
con la suave brisa del alba.
Quiero oír los trinos
de los pájaros que alegres
revolotean, saludando a la mañana.
Y quiero ver esas nubes blancas
que parecen algodones
y avanzan de mil formas.
¡No me la cierres,
que por ella veo ese mundo,
ese mundo que está fuera,
fuera de mi estancia!
No puedo salir,
a la cama estoy atado
por el resto de mis días.
Por eso … te lo ruego …
Florindo Mudender
De este joven poeta que acaba de sacar a la luz su primer libro, Enrique Zattara, su prologuista, nos dice entre otras cosas:
“Si alguien ha dudado alguna vez sobre la concordancia entre el sentido y la expresión discursiva de un poema, los textos de este poeta podrían ser uno de los ejemplos más claros de esa extrema identidad que convierte a la palabra poética en una unidad inescindible de su significación, que no es - como cualquiera sabe - la misma que la mera significación comunicativa.
Porque el discurso poético de Mudender es un ancho río que fluye a ratos con mansedumbre y otras con estruendo, pero siempre incesante, a fuerza de acumular imágenes con una inagotable riqueza, arrastrándonos inconteniblemente en su furioso camino hacia una anhelada desembocadura tan esperada como impredecible.”
Enrique D. Zattara Hernández
Los heraldos
Fuegos bajo el agua
La danza de los muertos
en noches de invierno
Llegaron los vientos helados de Noviembre y de Diciembre Estos meses devuelven la solemnidad a los rostros de los cadáveres Apagan el incienso Dejan la casa sin olores Estos meses acercan a los hombres al cementerio
Las luciérnagas gustan de los establos Entran a los más pequeños de la casa cuando llega la hora Traen la alegría de los muertos y de los que tardan en volver Cierran el baúl cuando los últimos meses hacen de los huesos la horma de los hombres Las luciérnagas apartan de la acera al perro rendido
Llueve sobre el mar.
No crecen las ostras a causa de las grandes lluvias La lluvia ablanda las rocas Zarpa la canoa y mi muerte crece
Se fue la luz a causa de las grandes lluvias No supieron los claveles dónde crecer No supimos con qué ideas ocupar nuestras mentes El humo de leñas mojadas nubló las tabernas El empleado llenó los jarros con cerveza amarga Nos la bebimos haciendo muecas y nadie se fijó en que el hollín del techo era agrio
- 105 -
Miércoles es el día de los muertos
Fueron sembrados al lado de los claveles La lluvia los hizo retoñar Hoy mamá los espera Los más pequeños danzan en torno a la hoguera
Sabíamos sus gustos: querían ser cenizas y los sembramos al fondo del patio Iba a ser un cementerio nuevo grande en lo que se gastó la herencia que dejaron A todos se nos ha muerto algo Pero a ellos a ellos se les ha muerto todo Querían ser cenizas Sólo cenizas Que no se tropezara con sus huesos en los pasillos Que no se oyeran sus pasos cuando se va la luz como ocurrió anoche con la menor de nuestras hermanas Le oímos sus pasos y eran tristes
Los muertos se ven al revés en los espejos Cuando ríen parece que lloran No se reúnen en las tabernas Sólo vuelven los miércoles nuevos como hace unos años cuando querían ser cenizas
Despertaron a mamá con la canción de los muertos y hoy hará un día de sol un Domingo de Pascua y mamá cantará de rodillas arrimada al altar y serán Salmos Sólo Salmos
El Domingo los recibimos con aguinaldos Les sacudimos el polvo de los pies y vimos cuán callados se iban hacia el fondo del patio detrás de la luz junto a los claveles
Los queríamos en casa junto a nosotros a la hora del té a la hora que mamá dice los Salmos El té hace más llevaderas las noches sin ellos Pasamos los días junto al estanque Los jacintos de agua nos mantienen alegres durante las tardes Ellos tienen nuestra misma edad y crecen en la tierra bajo la sombra de las rocas Pero la lluvia entristece a los muertos La tierra es rancia cuando llueve Estos muertos son como el pan Les invade el moho cuando se guardan en la sombra
Las noches del cementerio son frías y este es el mes de aguas heladas sobre las rocas de vientos fuertes y de grandes lluvias Diciembre trae el mal tiempo para la siembra de los cadáveres El frío endurece a los muertos
Cae la niebla sobre el cementerio Las luciérnagas me devuelven a casa Todas las noches retoñan de mis ojos Soy tierra a fuerza de pensarme permeable
Nadan bajo el puente durante las tardes y por las noches se reúnen en torno a la hoguera El camino del cementerio es el más corto que toman los pies Cuando llueve vuelven a casa (rondan sin asomarse al balcón)
Ya vendrán tardes de sol y de viento de buena cerveza en las tabernas y de leña seca de antorchas por sol y por luna y de un huerto fecundo y dejaremos la casa para ellos (la gran casa de amplios salones)
A los destellos de luz por las rendijas del techo Mamá les abre la puerta No son huéspedes que vienen de lejos Son los Heraldos
Escrito en Santiago de Cuba
en octubre de 1996